Por Zona Estéreo, 3 Abril 2008

Twelve points

Sadam Horca

Aunque parece en periodo de convalecencia, lo cierto es que la fiebre de la opinión pública no bajó de 38 en los días posteriores a la elección de Chiquilikuatre como representante de España (no veáis lo que me cuesta escribirlo con mayúscula...) para la gala de Eurovisión, pero esta vez, y por aquello que sabemos por Greg House de que fiebre=infección, ésta no tenía tanto que ver con el personaje de Buenafuente como con la sociedad española.

¿Por qué se quejan? Lo dijeron ellos casi bien, dijeron que «Chiquilikuatre no puede representarnos», pero con esa misma escenografía de rechazo, con ese mismo contexto, con ese juegoperosinoganomepico, con esa altanería, lo único que estaban gritando es que, efectivamente, es quien mejor los representa.

La España, que dijo Machado, «de charanga y pandereta», la de la moto a los 14 y el coche a los 18, la España de los normales, las tertulias de cacareo y, en fin, la de la mala educación, es la que va a Eurovisión. Otros, hartos del desfile comercial, de la apisonadora mediática que mantiene la buena música a ras de escenario, y de que las lenguas en el festival se reduzcan cada año más, no nos presentamos, ni nos representan, pero por lo demás, ese señor con tupé y guitarra de juguete es quien va a enseñar a la vieja Europa lo que hay aquí en realidad. La parodia, la parodia esperpéntica es el reflejo más fiel de este lado de los Pirineos. Así, mis «twelve points» van para Chiquilikuatre.