Electric Festival (II)
Tomo el testigo de mi compañero cronista y de fatigas festivaleras Gorka Monkey para acabar de contaros el viernes dia 30 del Electric Festival de Getafe.
Después de pasar un buen rato divirtiéndonos con los desvaríos sobre el escenario de Iggy buscamos un sitio libre de aplastamientos para ver los siguientes conciertos, ya que estabamos seguros de que se iba a armar. Nos situamos estratégicamente pegados a una valla que dejaba un pasillo en mitad del público para evacuar a los que lo necesitaran ( que no fueron pocos).
Con un ligero retraso de 10 minutos salieron a tocar The Offspring, grupo de punk californiano que seguramente conocéis, un clásico de los 90 que muchos de los allí presentes esperabamos con ilusión y nostalgia. La cosa empezó prometedora: el público animado, mareos y jamacucos, grandes canciones como Staring at the sun, the kid's aren't allright, Have you ever y su canción insignia Pretty fly ( for a white guy) hasta que de repente ¡PAM! dejan de tocar.
Todavía no sabemos si fue por algun problema técnico o porque Dexter Holland quería comerse un sandwich de pavo, pero el caso es que tardaron 20 minutos largos en volver a salir. Pronto se pasó el cabreo del parón pero de repente, al cabo de unas pocas canciones OTRO parón, esta vez más breve. Cuando volvieron, en vez de apresurarse a compensar los parones tocando varias canciones seguidas se dedicaron a hablar y decirnos lo mucho que nos querían. La sensación que dejaron fue de dejadez y cansancio, demostraron que ya no les importaba lo mismo hacer disfrutar a los fans y su conciertus interruptus no dejó un buen sabor de boca en general.
Los siguientes en salir al escenario, con un inaceptable retraso de 30 minutos, fueron Rage against the machine, sin duda los cabezas de cartel de ese dia y el motivo por el que la mayoría de gente habia venido. El primer concierto en España después de 8 años de la conocida banda de Los Angeles había creado mucha expectación, y el público esperó con silbidos hasta que salieron al escenario de esta guisa tan particular.
Con sus pintas carcelarias empezaron el concierto, y tras la primera canción (Bombtrack) se quitaron sus sacos y sus monos de presidarios para dar un concierto vibrante, sin dejarse ninguna de sus mejores y más movidas canciones como Testify, Sleep now in the fire, Bulls on parade y People of the sun, además de otras canciones menos conocidas que me sorprendió que tocaran, Snakcharmer y Renegades of funk entre otras.
La única vez que Zach de la Rocha habló al público fue para decirnos, en un correcto español, que ese día era el cumpleaños de su genial guitarrista Tom Morello, que destacó por encima de los demás miembros del grupo con sus característicos efectos extraños con la guitarra y sus saltos por todo el escenario. Obviamente terminaron el concierto con Killing in the name of ,haciendo mucho ruido, despidiéndose todos juntos y dejando un recuerdo inolvidable a todos los allí presentes. Rage against the machine habían vuelto con todo aquello que les hizo grandes. A ver si confirman de una vez si sacan nuevo disco.
¡Pero no había acabado aquí el festival! Todavía era demasiado pronto para descansar nuestros sudados y agotados cuerpos. Atropellando al público nos cruzamos todo el recinto para llegar a tiempo a Queens of the stone age, la banda de rock distorsionado liderada por Josh Home y que tenían fama de hacer unos directos muy buenos.
Y su fama estaba más que justificada. Unos cambios de ritmo perfectamente medidos, sonido perfecto inundando toda la carpa y, aunque esto es secundario, el juego de luces estaba muy bien medido con las canciones, todo esto sumado es igual a el mejor concierto del dia, en mi humilde opinión. Teniendo en cuenta la frecuencia con la que cambian de miembros ( el único que nunca ha dejado la banda es el cantante) tiene mérito lo bien que se compenetran en directo. El único 'pero' es que tocaron demasiadas de su ultimo disco (Era Vulgaris) y se dejaron varios clásicos por el camino. Terminaron con una versión interminable y con mil cambios de ritmo de No one knows.
Después de eso nos fuimos de ahí, teniendo que soportar la lluvia y la incompetencia de los organizadores, que abrieron una puerta minúscula en comparación con la cantidad de gente que salíamos de alli. Y asi terminó el primer dia del Electric festival. Dos cosas a tener en cuenta para el próximo año: que bajen los precios ( 8 euros por un litro de cerveza debería estar castigado por la ONU) y que contraten a personal que, como mínimo, sepa donde está la salida. Y si consiguen otro cartel de tanto nivel para el año que viene, el éxito estará asegurado.




