Internet, ¿una bomba para la música?

El desarrollo de las nuevas tecnologías ha supuesto una revolución social que ha afectado a la mayoría de ámbitos de la vida. Más concretamente, en el plano en el que nos encontramos, la aparición de internet, como herramienta doméstica, ha puesto «patas arriba» la industria de la música, tal y como la conocíamos. Éste vehículo de alta velocidad, permite el intercambio de material a una velocidad increíble, independientemente de la latitud en la que te encuentres, lo que ha supuesto un descenso en el número de discos vendidos. Esto puede apreciarse estudiando detenidamente el cambio de la certificación de ventas discográficas. Si antes el disco de oro y el de platino se concedía cuando el artista había conseguido vender 50.000 y 100.000 copias de un disco, en la actualidad las cifras se encuentran en 40.000 y 80.000, respectivamente.
Los críticos del emule, Ares, soulseek y programas similares que permiten la descarga gratuita de música, películas, etc aluden a los millones de dólares que se pierden cada año (que también podría mirarse como los que los usuarios no ahorramos) y las consecuencias que de ellas se desprenden. Porque la música, aparte de arte, es un complicado negocio que comprende a muchas personas: Músicos, cantantes, mánagers, fotógrafos, peluqueros, maquilladores, técnicos de sonido, productores, mezcladores,diseñadores gráficos, coreógrafos, chóferes, abogados, publicistas... a las que ha afectado seriamente estas pérdidas con la pérdida de su trabajo. Abogan que éste es el motivo por el que cada vez se arriesgan menos con nuevas bandas y la calidad de las portadas de los discos y libretos es cada vez peor, porque tiene que intervenir menos gente en el proceso creativo para que el negocio siga siendo rentable.








